Un influencer es una persona que tiene influencia en el mundo online, son lo que antes, en el marketing tradicional, se llamaban prescriptores.
Simplemente su concepto ha evolucionado y se ha traducido al insertarse en el entorno online.
Desde Paula Echevarría con un millón de seguidores en internet hasta personajes más pequeños, pero más enfocados a un público en concreto, estas personas consiguen generar opinión y son por eso muy atractivos para muchas marcas. Pueden serlo también para la nuestra, pero tenemos que saber de qué forma.
La influencia de los influencers
¿Sabías que, según un estudio de Nielsen, el 96% de los usuarios se fía antes de la opinión de un auténtico desconocido que de la opinión de una marca?
Pues imagínate si añadimos a esa ecuación que la opinión no es de un desconocido, sino de una persona a la que vemos diariamente a través de sus vídeos, sus contenidos en el blog y cuya opinión respetamos.
¿Cuál crees que es la influencia entonces de los llamados influencers? Pues es muchísima. Y es por eso que se ha convertido en una de las estrategias más utilizadas por grandes y pequeñas marcas, porque es una de las estrategias publicitarias con más conversión, siempre que se hagan bien, por supuesto.
Uno de los adalides de este tipo de estrategias es el sector de la moda, uno de los sectores donde más se practica el Marketing de influencers. Un 65% de los profesionales del mundo de la moda afirman haber realizado diferentes acciones con influencers o tener contratos con ellos.
Es una práctica cada vez más extendida, tanto, que cada vez es más necesario aderezarla con un poquito de creatividad y hacerla diferente, porque como con todo, cuando la gente comienza a acostumbrarse a algo pronto deja de llamarle la atención todo lo que nos gustaría.
El marketing de influencers suele utilizarse para dos objetivos muy concretos, que suelen ser el lanzamiento de nuevos productos por una parte y para el marketing de nicho, por la otra, es decir, cuando queremos dedicarnos a públicos objetivos muy concretos y localizados, como el de los gamers, la paternidad y maternidad, la nutrición, etc.
Cuándo y cómo contratar influencers
Como hemos visto, un influencer no deja de ser un líder de opinión, un prescriptor como se han llamado siempre. Utilizarlos casi nunca es gratis y ha de tener ciertas características para conseguir la mayor conversión.
Vamos a tratar de resumirlas en este apartado:
- Hemos de tratar de encontrar la perfecta combinación entre la cantidad de seguidores que tenga el influencers y el precio que podemos pagar. No siempre van a la par porque las tarifas no están establecidas, y muchas veces los influencers deciden colaborar por menos dinero en función de si el producto les gusta o les apetece, pero a veces es mejor renunciar a las celebrities y decidirnos por 3 o 4 influencers de menor calado y aumentar nuestra difusión entre diferentes perfiles.
- Muchas veces no sólo nos tenemos que fijar en el número de seguidores sino en lo involucrados que están sus fans con lo que el influencer cuenta y si le comentan, le responden, participan en lo que él o ella propone. Algunos influencers tienen millones de seguidores pero sus fans les ven como algo lejano, inalcanzable, simplemente inspiracional.
- Para estrategias de nicho hemos de fijarnos en influencers más pequeños pero realmente especialistas en lo que cuentan, aquellos que tienen una comunidad con la cual generan y comparten conocimiento. En el mundo de la nutrición, la paternidad, los juegos, etc., más nos valen pequeños influencers, o influencers secundarios con una buena y engrasada comunidad afín que grandes movilizadores de masas.
Como especialistas en marketing digital, por norma general nos será interesante y sobre todo, mucho más fácil, contactar con los prosumers. Personas que tienen blogs más o menos importantes y que nos pueden ayudar a generarnos un público.
Esto no sólo nos ayudará para aumentar nuestras ventas sino que mejorará nuestra estructura de enlaces hacia nuestra web.
No nos tenemos que olvidar de que éste tipo de marketing se basa, al fin y al cabo, en las relaciones personales. Por ello tenemos que generar tácticas que muchas veces se parecen a las relaciones públicas tradicionales, desde escribir personalmente hasta incluso levantar el teléfono y llamar directamente.
Si tenemos un nuevo producto, podemos ofrecérselo gratis para que lo prueben, podemos invitarles a algún evento, hacer alguna colaboración entre blogs o simplemente pagarles por post patrocinados en los que recomienden nuestros productos.
Muchas veces, los prosumers, acostumbrados a éste tipo de ofertas ya tienen desarrolladas acciones curiosas y entretenidas que saben que van a gustar a su propia audiencia, como sesiones de fotos personalizadas o incluso concursos, etc.

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