Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)
están llamadas a alterar profundamente la docencia universitaria. Pero para que
esto no se quede solamente en una alteración del soporte, debe producirse una auténtica
revisión del uso que actualmente se les está dando, señala Mariel Rodríguez,
docente de TIC y procesos formativos de la Unidad de Posgrado de la Carrera de Ciencias de la Educación de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
“Actualmente existe una gran variedad de procesos basados en
las tecnologías. Pero si pudiéramos ver lo que sucede en la mayoría de las aulas
universitarias, comprobaríamos que la metodología que existe está muy alejada
de esta concepción”, explica. En este sentido se refiere a 3 competencias:
- Adquisición de nociones básicas de TIC. Cuyo propósito es preparar estudiantes,
ciudadanos y trabajadores capaces de comprender las tecnologías tanto para
apoyar el desarrollo social, como para mejorar la productividad económica. Y
tiene que ver con poner a disposición de todos recursos educativos de calidad
de manera equitativa y con cobertura universal.
- Profundización del conocimiento. El objetivo de este enfoque consiste en aumentar
la capacidad de educandos, ciudadanos y fuerza laboral para agregar valor a la
sociedad y a la economía, aplicando conocimientos de las asignaturas escolares
para resolver problemas complejos, encontrados en situaciones reales de la vida
laboral y cotidiana, a través de las TIC (seguridad alimentaria, salud,
transformación de conflictos).
- Generación de conocimiento. Consiste en aumentar la
participación cívica, la creatividad cultural y la productividad económica
mediante la formación de estudiantes, ciudadanos y trabajadores dedicados
permanentemente a la tarea de crear conocimiento, innovar y participar en la
sociedad del conocimiento, beneficiándose con esta tarea.
“Las repercusiones de este enfoque son importantes en lo que
respecta a cambios en los planes de estudios (currículo) y en otros componentes
del sistema educativo, ya que el plan de estudios va mucho más allá del simple
conocimiento de las asignaturas escolares e integra explícitamente habilidades
indispensables para el siglo XXI necesarias para generar nuevo conocimiento y
comprometerse con el aprendizaje para toda la vida”, añade.
Aprendizaje autónomo
En el último tiempo, varias universidades de Bolivia están
adaptándose a las TIC y están dando su oferta por Internet. En este punto, según
Rodríguez, se debe promover el aprendizaje autónomo.
“Aquí los docentes tenemos la tarea de desarrollar
estrategias que favorezcan el aprendizaje autónomo de los estudiantes, no sólo
en educación a distancia, en cualquiera de los procesos formativos”, concluye.

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